domingo, marzo 12, 2006

Macro Botellon Via Internet [2]

Al final no he podido asistir debido a la resaca del Viernes…Que ahora mismo (noche del Domingo) todavia me taladra la cabeza, pero segun mis fuentes en Vigo se concentraron unas 3000 personas, en Coruña todavia no lo se, mañana informaré.

[Actualizacion: parece que por esta vez gano Vigo]

viernes, marzo 10, 2006

Macro Botellon Via Internet

Este articulo lo saco del periodico la Opinion de Coruña. Pasado mañana a estas horas conoceremos el exito de la convocatoria.

Ánxel Vence

Ahora que los derbis entre Celta y Deportivo han perdido algo de fuelle, las dos principales ciudades de Galicia van a disputarse la primacía del reino en el más rudo campo de juego del alcohol. Dos multitudinarios botellones convocados para el próximo sábado a la misma hora decidirán

-según sea la concurrencia a cada uno de ellos- cuál es la verdadera capital etílica de este país.

Vigueses y coruñeses toman como referencia el récord batido en Sevilla por los cinco mil jóvenes que se reunieron en el campus universitario de aquella ciudad para inspirarse con el calimocho, el whisky con cola y acaso otras sustancias estimulantes que tanto contribuyen a animar y prolongar la fiesta.

El objetivo, en el caso de las dos metrópolis gallegas, es superar la cifra de bebedores de la capital andaluza; y, si ello no fuera posible, obtener al menos la victoria numérica sobre el adversario más próximo. O el eterno rival, según la fórmula que han hecho tópica los cronistas del deporte.

La singular batalla del botellón recuerda a otros desafíos que años atrás enfrentaron a Vigo y Coruña, aparte de las habituales pendencias del fútbol. Fueron tiempos todavía no lejanos en los que las dos ciudades más pobladas del reino competían en materia de espectáculo mediante la contratación de Prince por el municipio de A Coruña y la de Madonna por su rival vigués.

Al igual que sucede ahora con las justas del botellón, las dos actuaciones fueron programadas para el mismo día e idéntica hora, lo que arrojó necesariamente un resultado final de empate. Los únicos ganadores de tan brava contienda acabarían siendo, como parece lógico, los cantantes norteamericanos y sus managers. Y, si acaso, alguna empresa que, teniendo intereses en cualquiera de las dos ciudades, pudiera haber contribuido graciosamente a la financiación de alguno de los conciertos.

En lo tocante a la guerra del botellón, la ventaja parece corresponder esta vez a los coruñeses. No en vano su hasta ahora eterno alcalde Sir Paco Vázquez se declaraba hace apenas unos meses a favor de habilitar espacios en las ciudades para la práctica de esa costumbre nocturna. Entendía el nuevo embajador de España en El Vaticano que el tan mentado botellón no es sino una forma de "reunión social" de los jóvenes, obligados a practicarla dado el alto precio de las copas en los bares y el riesgo añadido de que les den bebida de garrafón.

No tan comprensiva, pero aun así liberal y tolerante, la alcaldesa de Vigo sugiere que ninguna ley la habilita para prohibir la multitudinaria asamblea de jóvenes bebedores anunciada para la noche de pasado mañana en su ciudad.

Aparentemente, pues, los dos bandos están en igualdad de condiciones a la hora de disputar el partido; pero en la práctica no sucede exactamente así. Y es que, a diferencia de Coruña, Vigo es ciudad de hábitos singulares en la que la mayoría de sus pobladores tienen por costumbre huir en masa el viernes por la tarde hacia sus respectivas aldeas o segundas residencias.

Populosa en días laborables, la metrópoli viguesa suele ofrecer un aspecto más bien desértico durante el fin de semana, y acaso esa enojosa circunstancia haga difícil reunir al suficiente número de miles de rapaces dispuestos a beberse la noche con cola en el botellón del próximo sábado. Quiere decirse que, salvo improbable sorpresa, el pronóstico del partido entre jóvenes botelloneros se decanta claramente a favor de Coruña en el derbi a disputar dentro de cuarenta y ocho horas.

Como quiera que sea, la buena noticia -si alguna hay- es que las dos grandes ciudades de Galicia tradicionalmente enfrentadas por el fútbol se reconciliarán durante este week-end gracias a la pugna por el botellón. Nada más natural si se tiene en cuenta que el principal -y acaso único- vínculo de unión entre los vecinos de un país de bebedores como éste es precisamente la botella. Que gane el mejor.